
Las aplicaciones que se congelan o dejan de responder son un problema común en Mac, aunque frustrante. Puede suceder por diversas razones, desde la falta de recursos del sistema hasta errores en la propia aplicación o incompatibilidades. Ignorar estos problemas puede llevar a la pérdida de datos y a un rendimiento general más lento del sistema, por lo que es importante saber cómo abordarlos.
Este artículo te guiará a través de diferentes métodos para identificar, forzar el cierre y prevenir que las aplicaciones se bloqueen en tu Mac. Aprenderás técnicas para diagnosticar el problema, desde soluciones rápidas hasta opciones más avanzadas para asegurar un funcionamiento óptimo de tu equipo. La clave está en la combinación de herramientas nativas de macOS y buenas prácticas de uso.
Forzar el cierre de una aplicación congelada
La forma más rápida de lidiar con una aplicación que no responde es forzar su cierre. Generalmente, esto se puede hacer utilizando el atajo de teclado Cmd + Option + Esc. Esto abrirá la ventana «Forzar Salir de Aplicaciones», donde podrás seleccionar la aplicación problemática y hacer clic en «Forzar Salir».
Si el atajo de teclado no funciona o la ventana no aparece, puedes acceder al Monitor de Actividad, ubicado en la carpeta Utilidades dentro de la carpeta Aplicaciones. Busca la aplicación en la lista y selecciónala; luego, haz clic en el botón «X» en la esquina superior izquierda para terminar el proceso. Ten en cuenta que esta acción puede provocar la pérdida de datos no guardados.
En casos extremos, si ni el atajo de teclado ni el Monitor de Actividad funcionan, puedes reiniciar tu Mac. Sin embargo, esta es la opción menos deseable ya que interrumpe todos los procesos en curso y puede ocasionar la pérdida de información considerable. Utilízala solo como último recurso.
Utilizar el Monitor de Actividad para diagnosticar problemas
El Monitor de Actividad no solo sirve para forzar el cierre de aplicaciones, sino también para diagnosticar la causa del problema. Presta atención a las columnas «CPU», «Memoria», «Disco» y «Red» para ver si la aplicación congelada está consumiendo una cantidad desproporcionada de recursos. Un alto consumo de CPU o memoria puede ser un indicativo de un problema dentro de la aplicación.
Observa el gráfico de carga del sistema en la parte inferior de la ventana. Si ves picos constantes en alguno de los recursos, puede ser que la aplicación esté compitiendo con otros procesos por la disponibilidad de estos. Identificar esto te ayuda a entender si el problema es específico de la aplicación o más general.
Revisa también la columna “Esperando” en el Monitor de Actividad. Si una aplicación aparece constantemente en esta lista, significa que está solicitando recursos que no están disponibles, lo que puede causar que se congele. Analizar esta tendencia te dará una pista sobre la raíz del problema.
Mantener macOS y las aplicaciones actualizadas
Una de las mejores formas de prevenir problemas de congelamiento es mantener tu macOS y tus aplicaciones actualizadas. Las actualizaciones suelen incluir correcciones de errores y mejoras de rendimiento que pueden solucionar problemas de compatibilidad y estabilidad. macOS ofrece actualizaciones automáticamente a través de Preferencias del Sistema > Actualización de Software.
Para actualizar tus aplicaciones, puedes utilizar la App Store si las descargaste de ahí. La App Store tiene una sección de «Actualizaciones» donde puedes ver y instalar fácilmente las actualizaciones disponibles. Algunas aplicaciones se actualizan a través de sus propios mecanismos de actualización interna, así que revisa la configuración de cada aplicación individualmente.
Ignorar las actualizaciones puede exponer tu sistema a vulnerabilidades de seguridad y a problemas de rendimiento. Las versiones más recientes de macOS y las aplicaciones están optimizadas para funcionar de manera más eficiente, lo que reduce la probabilidad de que las aplicaciones se bloqueen.
Liberar espacio en el disco duro y gestionar la memoria RAM

La falta de espacio libre en el disco duro o una escasez de memoria RAM pueden provocar que las aplicaciones se congelen o se comporten de forma irregular. macOS utiliza el espacio en disco como memoria virtual cuando la RAM es insuficiente, por lo que tener el disco duro lleno puede ralentizar significativamente el sistema.
Para liberar espacio, puedes eliminar archivos innecesarios, desinstalar aplicaciones que no uses y vaciar la papelera. También puedes utilizar herramientas de limpieza de disco como CleanMyMac X o OnyX para identificar y eliminar archivos duplicados o temporales.
Considera la posibilidad de ampliar la memoria RAM de tu Mac si estás experimentando problemas frecuentes de congelamiento, especialmente si usas aplicaciones exigentes como editores de vídeo o juegos. Una mayor cantidad de RAM permite que tu Mac maneje múltiples tareas de forma más eficiente.
Prevenir el sobrecalentamiento del Mac
El sobrecalentamiento puede causar que el rendimiento del Mac se degrade y que las aplicaciones se congelen o se cierren inesperadamente. El calor excesivo puede afectar la estabilidad de los componentes internos y provocar fallos en el sistema.
Asegúrate de que las ranuras de ventilación de tu Mac no estén bloqueadas por polvo o suciedad. Limpia regularmente las ranuras con aire comprimido. Evita colocar tu Mac en superficies blandas como camas o alfombras, ya que pueden obstruir el flujo de aire. En entornos cálidos, considera usar un ventilador externo para ayudar a enfriar tu Mac.
Si usas aplicaciones que exigen mucho al procesador durante períodos prolongados, monitorea la temperatura de tu Mac utilizando aplicaciones como iStat Menus. Si la temperatura se vuelve demasiado alta, interrumpe las tareas y permite que el Mac se enfríe.
Conclusión
Gestionar las aplicaciones que no responden en Mac implica una combinación de soluciones rápidas para momentos de crisis y buenas prácticas de mantenimiento preventivo. Forzar el cierre de aplicaciones, utilizar el Monitor de Actividad para diagnosticar problemas y mantener el sistema actualizado son pasos fundamentales para mantener el rendimiento de tu Mac.
Adoptar un enfoque proactivo, como liberar espacio en el disco duro, gestionar la memoria RAM y prevenir el sobrecalentamiento, puede reducir significativamente la frecuencia con la que te enfrentas a aplicaciones congeladas. Recuerda que un Mac bien cuidado es un Mac productivo y confiable.